miércoles, 15 de agosto de 2012

23 vidas sin ti




Su abrazo era el nudo era más fuerte que el mejor lazo que el marinero más experto era capaz de realizar. Él tomó aire, la apretó contra sí y le susurró al oído:

-Lo siento.

-Más lo siento yo- Respondió.

Se desnudaron, no como antaño deshaciéndose de sus ropas, ahora se deshacían de su nudo, aunque solo simbólicamente, el vínculo seguiría eternamente unido, no habría fuerza en el mundo capaz de deshacerlo.

Con terrible dificultad se arrojó de entre sus brazos al vacío.

-Lo siento-Repitió, y sin volver a mirarla a los ojos por miedo a encontrar algún diamante en su reflejo comenzó a andar. Más rápido, más, más rápido.

Miró atrás y la vio alejarse, pensando si lo vivido era parte de la realidad o uno de los encuentros tan soñados, aunque con final muy distinto. Siguió su camino y guardó en sus retinas la imagen del amor andando, perdiéndose entre los rayos del Sol.

Caminaron, caminaron durante días, siglos quizás, caminaron en sentidos contrarios, seguros de que caminando darían la vuelta al mundo, y de que a mitad de camino, en las antípodas, Dios sabe después de cuánto tiempo, se volverían a encontrar.

Tic sin tac



-¡Eh, tú! ¡El de ahí arriba!

-¿Qué demonios quieres ahora?

-¿Has escuchado lo que ha dicho?

-¡Claro que lo he escuchado! Soy yo quien está conectado a los oídos ¿Recuerdas?

-¿A quién pretendes engañar maldito inútil?

-A ti, sobre todo intento engañarte a ti, intento evitar que volvamos a meter la pata por culpa de tu dichosa impulsividad.

-Te recuerdo que funciono a impulsos, tú eres el de las neuronas.

-Hay ocasiones en las que un hombre debe hacer lo correcto, aunque no sea lo mejor.

-¡Los dos formamos parte de este hombre!

-Haga lo que haga traicionaré a una de tus mitades…Es mejor así.

-Maldito cerebro cobarde… Cómo detesto tu ridícula razón y tu ética de mercadillo. Los dos sabemos que te arrepentirás de esto, que volverás con el hipotálamo entre las piernas. Recuerda esto: El amor mueve el mundo y detiene relojes, y hay algunos que jamás echarán a andar…

-Que tengas un buen día.

-De eso nada, buenas noches.

Bendita sea tu inocencia



Bendita sea tu inocencia amor.

Tan inocente amor…tan inocente…

Tan niño, tan pueril, tan sin memoria.

Tan sin rencor ni tirria. Tan iluso amor, qué iluso eres.

Bendita sea tu ilusión amor, bendita sea.

Bendita sea tu capacidad de hacernos tragar la lengua.

Te habría besado toda la noche…y todo el día. Hasta desgastarme con el roce de tus labios.

Me habría consumido cual cigarro, preso de tu fuego, atado a tus cenizas, amante de tu infierno.

Yo no sé cómo volviste a casa amor, yo volví volando.

Nadando entre mis sueños, mi futuro y mis recuerdos. Ciego de tu risa, tatuado en tu pecho.

¿Dónde encontraste mi llave amor? Si la lancé al río…

Quédate a mi lado amor, quédate conmigo, que yo ya soy todo tú, yo ya no soy mío.

¡Brilla! ¡Brilla tú! ¡Qué no brille tu ausencia!

Bendita sea amor, bendita sea tu inocencia.

Buenos días, corazón



Se acabó, llegó el momento.

Este reloj lleva parado demasiado tiempo, que él me marque los latidos.

Por fin lo he comprendido: ella no va a venir hasta mí volando.

Soy yo quien tiene que salir a buscar a la que vuela.

Y sé que tú vuelas, lo sé, lo supe desde el primer momento y pienso comprobarlo.

Tic, tac, ya se oyen los latidos.

¡Escucha! ¡Mira! ¡Siente como brota! ¿No es una maravilla?

¡Solo estaba dormido!

Congelado.

¡Suelten las mariposas!

Hasta derretirme entre tus labios…

¡Engrasen los engranajes!

Es increíble, cómo logras evaporarme…

Limpien las telarañas, enciendan las luces, ¡Más leña al fuego! ¡A toda máquina! ¡Viento en popa! ¡A toda vela!

¡He vuelto!

La treceava muerte



Te esperaba más mortífera, más letal, dañina, con el acre aliento de una pesadilla. Y sin embargo tienes el olor de una noche sin estrellas.

Y te me presentas así, con tu desnudez de gala, luciendo una pureza que no se encuentra ni en los más humildes sueños. ¿Me vas a venir así vestida?

Tan sin complejos, tan con ausencias que podría decirse que me han vaciado de esencia ¿Qué muerto puede compararse a mí? Si estoy muerto ya doce veces y media… Encerrarme en tu pecho fue lo más imprudente que podíamos haber hecho.

A pesar de todo me pareces una muerte bastante mediocre, una muerte vulgar, jubilada. Para ti los botones de mi camisa son los pasos en un camino a ninguna parte, como el objeto final de cualquier trabajo tuyo.

La treceava muerte…tienes tatuado a fuego en los ojos el número de la mala suerte.

Dibujo corazones en tu espalda que se borran con mi aliento. Nada más mirarme supiste que no podrías conmigo.

Aquella noche hicimos el amor durante 100 años, y al despertar, ninguno de los dos había sobrevivido.

“Y yo pasaré a la historia como el hombre que venció a la muerte enamorándola.”

Eternos conflictos internos



-¡Eh! , ¡Tú! ¿Sigues ahí?

-Claro que sí.

-¡Ah! Creía que te habías marchado.

-Adónde voy a ir si estoy encerrado en ti.

-No sé, llevabas mucho tiempo sin dar señales de vida.

-¿Acaso alguien me ha dado motivos para darlas?

-No…La verdad es que no…

-¿Aun no encontraste a la que vuela?

-No…aun no.

-¿Entonces para qué me molestas? Avísame cuando la encuentres.

-Mira, ¿no te vale con esa?

-Hmmm, bonito culo, pero no.

-Me desesperas… ¿Por qué eres tan exigente?

-Porque estoy harto de estar atado a ti, no voy a enamorarme de una mujer terrestre, necesito volar, odio estar siempre a metro y medio del suelo… ¿Recuerdas cuando volábamos? Muy poco era suficiente para elevarnos hasta las nubes, muy por encima de Dios, ¡nos reíamos de sus omnipresencias! Pero no es posible volar solos…

-¿Y si nunca aparece la que vuela?

-Seguiré durmiendo, eternamente…

-Eso es, tú hiberna mientras yo me dedico a buscarte una mujer que vuelva a hacerte latir. ¿Cómo puedes ser así de oportunista? Empiezo a pensar que eres un corazón parásito…

-Yo empiezo a pensar que eres un cerebro un tanto alelado.

-No digas tonterías, tú no tienes capacidad para pensar.

-Es cierto, solo sé latir y sin embargo ya ves, tengo más control sobre esto que tú, ¡aquí quien decide soy yo!

-Tirano…

-Espero que te haya quedado claro que paso de caras bonitas, cuando tengas una avisa al de ahí abajo, no a mí. Despiértame cuando encuentres una mujer etérea o cuando se nos pulvericen los ojos de tanto admirar rosas bellísimas, pero ancladas al suelo. Buenas noches.

Todos tenemos un secreto en la mirada




-¿A qué tienes tanto miedo?

-Supongo que a que me hagan daño, a ilusionarme, a quedarme sola…

-Entonces tienes miedo a todo, prácticamente.

-No…a todo no.

-Sí, a todo, tienes miedo a vivir. ¿Cómo puedes tener miedo a ilusionarte? ¿Entonces qué combustible empleas en tu vida?

-No lo sé, simplemente me gusta vivir el momento.

-Dudo que disfrutes de ningún momento… Maldito Carpe Diem… ¡Cuánto mal ha hecho su malinterpretación! Estás completamente vacía. Miedo a sufrir… ¿Habrá algo más denigrante? ¿Acaso el miedo no es sufrimiento? Pretendes huir del dolor, ¡acepta el dolor! Solo así afirmarás la vida en su sentido más amplio. Con esa impermeabilidad que pretendes no haces más que destruirte. Nadie puede evitar empaparse de amor.

-Según tú. ¿Qué debería hacer para reconstruirme?

-Enamórate.

-¿Enamorarme? ¿De quién, de ti?

-Lo has dicho tú, no yo.

-Jajajaja , no pienso enamorarme de ti.

-Ni lo vas a pensar, te lo vas a encontrar por sorpresa.

-Tengo mi vida completamente planificada, no voy a encontrarme con ninguna sorpresa y por supuesto no voy a enamorarme de ti.

-Eso sería muy triste… Por suerte tú no controlas ni tu vida ni tus sentimientos, de hecho, yo tengo más control sobre ellos que tú misma.

-¿De verdad crees que me voy a enamorar de ti?

-Se te dilatan las pupilas al mirarme, ya lo estás haciendo.